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Para finalizar esta miniserie de artículos históricos sobre el Marketing y sus decisiones acertadas o erróneas, voy con otros cuatro ejemplos que me han venido a la cabeza sobre decisiones que tomaron personas que podrían haber sido considerados como locos, pero que ahora se ríen del resto desde sus yates en una cala transparente del Mediterráneo.

El austriaco y los camioneros tailandeses

Pues resulta que un buen día, un habitante del centro de Europa estaba dándose una vuelta por Tailandia sabe dios por qué y vio que los camioneros tailandeses, para no sobarse al volante, solían recurrir a una bebida llamada Krating Daeng, repleta de cafeína y taurina (que no es algo que salga de los toros sino de la bilis de los seres vivos, incluso de los seres humanos, pero que en el caso de las bebidas energéticas se sintetiza en laboratorio).

Pues este tío se dijo a sí mismo, “¡Coño! pues si esto funciona para los camioneros tailandeses, ¿cómo no va a funcionar para llevarlo al deporte extremo y de riesgo en Europa? y es más ¿Cómo no lo voy a poder llevar al mundo del deporte aficionado como un reconstituyente de calidad y con una fuerte imagen de marca? Vamos, lo normal que pensaría cualquiera, ¿No? Un puñetero loco.

No fue un éxito de un día para el otro. Parece que Red Bull llegó ayer, pero lleva desde los 80 con esta historia. Al principio sólo en territorio austríaco y poco a poco expandiéndose por el resto del mundo. Lo grande de Dietrich Mateschitz (que así se llama el guiri), es que decidió reinvertir cada céntimo que ganaba en fortalecer la marca de la bebida energética. No hay sarao deportivo en el que los participantes puedan darse una ostia considerable que no esté patrocinado por el toro rojo, desde el kite-surf a la Formula 1, donde a falta de un equipo, tiene dos.

Él creo el concepto de bebida energética, abrió un mercado inexistente. Su formato estrecho de las latas de su bebida es imitado por todos para dar la sensación de ser un elixir, un néctar, una fórmula, un experimento, algo valioso. 

kratingdaeng

Llega a tal punto el éxito que es una bebida tomada en combinados en discotecas de todo el mundo. Tiene imagen de marca entre los más sanos y los más canallas.

Más importante aún. ¿Cuántos millones de euros habían gastado las grandes como Pepsi y Coca-Cola para generar nuevos productos y nuevos nichos en el mercado del refresco? Pues ahora no han tenido más remedio que copiar a Red Bull con Burn y con algo llamado Kick (¿¿??). Una buena idea y un par de huevos son suficientes para pasar por encima de cualquiera.

¿Y que queréis que os diga? Yo no se si Red Bull te da alas, pero pasta da un huevo. Centilitro a centilitro es 6 veces más caro que cualquier otro refresco de marca.

Una sonrisa vale millones

Pues resulta que a principios de los 60 la compañía de seguros State Mutual Life Insurantes de Massachusetts, adquirió otra empresa de seguros, la Guarantee Mutual Company de Ohio. Y claro, como en toda fusión empezó el mal rollito y los rumores: que si nos van a echar, que si van a cerrar esta sucursal, que si ya está aquí un tío feo con gafas que está viendo quien se queda y quien no…

Viendo el panorama, la dirección decidió hacer una campaña de Marketing interno en el que se fortaleciese la imagen de empresa entre los empleados y se estableciesen unas normas de actuación para que ese resquemor no se transmitiese a los clientes. Por lo tanto, contrataron al diseñador Harvey Ball para que les diseñase un símbolo que estuviese pegado en todas las paredes y les recordase a los empleados que había que sonreír al atender a las llamadas. Le pagaron 45 dólares y lo hizo mientras se fumaba un cigarrito antes de ir a comer unas tortitas con un compañero del cole (este dato es posible que me lo haya inventado. Lo de las tortitas digo. Lo de los 45 dólares es real y que lo hizo en 10 minutos, también) .

smiley

El tema es que al no estar registrado ni asociado legalmente a ninguna empresa porque los creadores no vieron futuro comercial en ello, en los años 70, los hermanos Spain (jajajaja, manda huevos) de nombre  Murray y Bernard decidieron lanzarlo al mercado como producto de merchandising junto a la frase “Have a nice day” (ten un buen día). Sacaron tazas de café, pegatinas, camisetas, chapas…hasta el punto de vender millones y millones de ellos. Estuvieron muy pero que muy vivos y se forraron.

La verdad es que es un icono indudable, fue el símbolo de la cultura underground en los 80, enseña del Acid House (si eres de mi quinta lo recordarás de cuando eramos pequeños), imagen de una droga como el éxtasis, predecesor de los emoticonos, una presencia actual en algunos GIFs que circulan por internet,…

Pero vamos, que son dos puntitos y un paréntesis. Ya hace falta ser espabilao para verle tooooooodo ese potencial.

El juguete más simple del mundo

Al ser humano parece que nos gusta un montón hacer girar aros con partes de nuestros cuerpos, principalmente con la cintura. Se tiene conocimiento de estas prácticas ya en Egipto y en Grecia, donde se utilizaban como método de adelgazamiento. En el siglo XIV, el hooping, como lo llamaban en Inglaterra, era acusado de paros cardíacos y lesiones en la espalda. El término Hula Hoop viene de unos marineros británicos, quienes observaron las similitudes entre el hooping y el baile Hula hawaiano.

En un garaje de Los Ángeles en 1948 nació una compañía llamada Wham-O cuyo propósito era comercializar un aparato que lanzaba comida al aire para el adiestramiento de halcones. Richard Knerr y Arturo Melin, los empresarios, recibieron la idea para revolucionar su negocio (que no acababa de tirar del todo) de un australiano que había visto como los niños de gimnasia australianos hacían girar un aro hecho de bambú con sus cinturas. Se pusieron manos a la obra y decidieron fabricar el Hula Hoop con un material resistente y barato que evitase que los niños se los tuvieran que fabricar por sí mismos y optaron por el marlex, un plástico duradero recién inventado. 

Hulahoop

Aunque el producto en sí no se pudo patentar por ser un juguete utilizado durante milenios, sí se pudo patentar la marca, Hula Hoop, tan vinculada al producto en sí que los niños no optaban en ningún caso por la competencia que iba surgiendo. Querían el auténtico Hula Hoop.

Vendieron 100 millones de unidades en dos años de algo que llevaba estando ahí durante 5000 años. A veces la oportunidad de negocio está delante de nuestros ojos pero es muy jodido verlo.

El poder del efecto placebo

Este caso lo he dejado para el final porque es de traca. Es obra de un genio del Marketing moderno y todos lo hemos podido ver con nuestros ojitos, pues fue un producto lanzado en 2009.

Se trata de una pulsera de plásticazo llamada Power Balance en la que, según sus creadores y a través de un holograma «que funciona a través de frecuencias que se encuentran en nuestro ambiente natural, de las que conocemos sus efectos positivos en el campo de energía del cuerpo. Esto ayuda a desarrollar el equilibrio, la flexibilidad, la fortaleza y bienestar general».

Evidentemente esto es un truño como una catedral, pero ¡¡oh, sorpresa!! el éxito fue descomunal. Lo lógico es pensar que triunfó en clases medias-bajas con escaso nivel cultural, pero no es así. Era común ver la Power Balance en la muñeca a profesionales con mucha trayectoria, gente con formación, deportistas y famosetes que afirmaban encontrarse infinitamente mejor desde que la portaban, más flexibles y fuertes. Todo se trataba de un efecto placebo, en algunos casos porque esas personas eran más ágiles de lo que pensaban pero nunca se habían propuesto comprobarlo y en otros porque siguiendo la marea de opinión se habían puesto la pulserita y se estaban haciendo mierda con estiramientos que ya no estaban en edad de hacer.

power balance

Temas legales acabaron con el invento. El error básicamente fue venderlo como medicamento cuando no estaba aprobado por los organismos competentes como tal. Las organizaciones de consumidores de todo el mundo le metieron mano por todos lados hasta que consiguieron su hundimiento definitivo en 2011, después de vender cientos de miles de unidades a un precio desproporcionado para una simple pulsera de plástico. Si hubiesen estado mejor asesorados legalmente, seguramente aun estaríamos viviendo el fenómeno Power Balance. 

Y aquí acaba esta miniserie histórica que comenzó con el artículo sobre las cagadas del Marketing. Os agradezco la acogida que tuvo el anterior post, espero que este también os guste. Hala, hasta otro ratito!

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2 Responses to Locas ideas de marketing que funcionaron

  1. Jose Manuel Menendez dice:

    Un articulo muy divertido; respecto a la Power Balance, se cuenta que el único punto positivo de tal invento, fue el de tener a todos los tontos del mundo uniformados.

    Un saludo desde Brasil.

dime lo que opinas, que se agradece