• lascuatropes

    Clik aquí para ver todos los artículos

  • Marketing Mix

    El Mix

  • por que lascuatropes

    ¿Por qué lascuatropes?

  • fernando garcia catalina

    ¿Quién perpetra este blog?

  • Hagamos un trato

    Hagamos un trato

  • marketing anecdotas

    El anecdotario

  • blog de marketing para emprendedores

    Este blog es para ti si...

Hoy he ido a cumplir con mi obligación mensual de pagar la hipoteca. Normalmente ingreso el dinero el último día para evitar que puedan especular mientras llega la fecha señalada. Es mi forma de protestar respecto a la política de este país con los bancos y cajas de ahorros. Poca cosa.

La diferencia respecto a anteriores veces en las que he ido allí es que en esta ocasión he tenido que esperar turno detrás de una madre y su hija, de apenas dos años, que estaban ingresando en cuenta unas cuantas monedas.

El caso es que, según he podido oír, los padres tienen un bar y dedican todas las monedas de las propinas a una hucha para que su hija disponga de un dinero el día de mañana. Gran decisión teniendo en cuenta como pintan las cosas por aquí.

pricing estrategia de precios

La niña parece ser que disfruta un montón viendo esa cantidad de moneditas en su hucha. Juega con ellas, hace como que las cuenta, le gusta como suenan al menearlas dentro del cerdito y ver como cada día hay más. No os exagero si ha ingresado cerca de trescientos euros en todo tipo de monedas. Envidia me ha dado.

Pues bien, hoy su madre ha metido las monedas en los blister que dan los bancos para poder contabilizarlas y facilitar así el recuento y las ha llevado a ingresar en una cuenta que comparten la niña y sus padres.

Y menudo pollo que ha montado la niña. Normal. No paraba de decir que esas monedas eran suyas y que qué narices hacía su madre dándoselas a esa señorita del otro lado del cristal. No era capaz de entender qué podría reportarla que ese dinero se quedase en ese lugar, que ella había crecido moviendo el cerdito y ahora este estaba vacío y la chica del cristal se lo estaba quedando todo. “¡¡¡ES MÍOOOOOO!!! ¡¡¡ES MÍOOOOOOOOOOOO!!!!”

El culmen ha llegado cuando a cambio de las monedas la banquera y la madre le han dado el papel de ingreso. Os podéis imaginar lo que le ha pasado por la mente a la niña: “Pero vamos a ver, ¿Os doy todo mi cerdito lleno y me dais un papel de mierda? ¿Estamos locos o qué? Anda, no me vengáis tocando las narices y darme las monedas o lloro de aquí a casa” (aún estará en ello).

Ella estaba acostumbrada a cambiar esas monedas por un muñeco, unos dulces, una vuelta en una atracción o ese juguete deseado, pero un papel…

Estrategias de precios

El caso es que se ha sentido engañada y estafada, y mientras yo le abría la puerta a la madre para que saliese con el carrito, me ha mirado con un odio en su mirada que decía “Tú formas parte de este engaño, ¿Verdad, miserable? Nos veremos…”

Mientras esperaba a que la ladrona de huchas ingresase (y se quedase para siempre) el dinero de la mía, he pensado que la niña ha dado el primer paso sobre la percepción del valor del precio que pagamos por algo. Ella no consideró adecuado pagar por ese papel todos sus ahorros y nosotros tenemos que tener en cuenta estos factores a la hora de considerar la estrategia de nuestros precios, la percepción del mismo y transmitirlo así a nuestros compradores. Ser conscientes de que el precio que pedimos por un producto o servicio se corresponderá con la satisfacción del usuario/comprador y así será más fácil fidelizarle.

Así que me he puesto a buscar las claves en internet para desarrollar una buena estrategia al respecto y he encontrado esto aquí:

1. Un precio tiene que reflejar el valor percibido: un precio es un punto de vista. Según a quien preguntes puede parecer demasiado alto, adecuado o bajo. Depende la experiencia, de la información disponible y el estado de ánimo de la persona. Tengo que tener la sensación que la oferta me aporta más de lo que tengo que sacrificar económicamente para obtenerla.

2. Bajar demasiado el precio crea desconfianza: un Ferrari nuevo no puede costar 20.000 euros. En ese caso es robado o un copia china que le han pegado el escudo. El coste de adquisición de una moneda romana a veces no supera 1 euro. El precio de venta puede fácilmente superar los 80 euros porque un objeto de valor que tiene más de 2.000 años no puede costar menos.

3. Un precio excesivamente alto crea exclusividad: un precio excesivamente alto excluye una parte importante del mercado alcanzable porque simplemente no se pueden permitir. En calidad suele ser superior pero no tanto que justifique tal diferencia de precio. Exclusividad aporta imagen al comprador. Es suficiente que compren pocos a un precio elevado para que el negocio salga rentable.

4. La urgencia es un arma potente del precio: las rebajas y las cifras con porcentajes de descuento no tienen únicamente un efecto psicológico en compradores compulsivos. El precio es una herramienta importante para generar urgencia.

5. El precio se calcula en función del comprador: sin demanda no hay oferta. Existen mercados muy específicos donde el precio lo marca claramente el comprador. Es el caso para la compra y venta de dominios. La oferta sobrepasa la demanda. Un dominio se puede valorar pero al final depende de la disposición del comprador. Al mundo de las start-ups se aplica la misma lógica. No tiene sentido sacar formulas para la valoración de empresas de recién creación. El precio lo pone el inversor. Siempre ha sido así y esto nunca cambiará.

El precio de un producto o servicio tiene que ser el adecuado para que un comprador compre. A veces tiene que ser demasiado alto pero nunca debe ser demasiado bajo. En ciertos mercados no depende del comprador. Siempre cuando la oferta supera la demanda es el comprador que lo decide. El precio adecuado es aquel que el comprador está dispuesto de pagar.

Pues eso, que con la niña del banco no han tenido en cuenta que si la madre le hubiese llevado un regalo para dárselo mientras entregaba su dinero se habría ido la mar de contenta. Habría tenido la sensación de ser un dinero bien gastado y ni berrinche ni nada.

¿Cómo te afecta el precio? ¿Eres como la niña o no percibes riesgo?

Tagged with →  

6 Responses to La niña que empezó a odiar a los bancos

  1. sarapascual dice:

    He seguido tu recomendación y al llegar a casa, he leído tu último post. Simplemente genial, para reflexionar. No puedo negar en según qué cosas soy la niña y en otras simplemente me dejo llevar.

    Un saludo

  2. Muchas gracias por leerlo. Sí, eso nos pasa a todos. Pero la niña ya aprendió su primera lección. Ya sabe lo que la interesa pagar y lo que no.

  3. Pepi dice:

    Hola Fernando, aún no he acabado el instituto y me he fascinado al ver este blog. Me parece muy interesante y la verdad es que haces que pensemos en algunas cosas en las que a veces no nos paramos a pensar. Me metí aquí por el post del reponedor de coca-cola y me he enganchado. Mucha suerte con tu blog y espero que te sirva de algo en cuanto al empleo. Un saludo.

  4. Hola Pepi. Muchas gracias!!!

    Bueno, tú estás a tiempo. Como aún estás en el instituto si me dejas te voy a dar un consejo. NO elijas tu futuro con el corazón, decide con la cabeza.

    Espero que el “enganche” a este blog sirva para animarte a hacer cosas que te representen sin miedo a lo que piensen los demás.

    Tu deseo de que llegue algo bueno respecto al empleo nos ha llegado al corazón a mí mujer y a mí. Ha sido muy tierno en alguien joven como tú. Muchas gracias.

  5. Carmen dice:

    Hola Fernando, he llegado hasta tu blog gracias a ‘El reponedor’, y bueno, leyendo leyendo he acabado aquí. Sin duda me has hecho reflexionar mucho, y no he podido evitar dejarte un comentario.

    Desde mi punto de vista, los niños chicos son los que más claras ven las cosas. Simples. Si quieren o necesitan algo, dan la tabarra hasta conseguirlo (ya sea llorando o subiéndose a muebles para llegar hasta su juguete preferido). Pero es como todo, conforme crecemos complicamos las cosas. Un ejemplo sería ir de paseo por la calle con un niño de la mano y pasas al lado de un mendigo, el niño tiende a acercarse a la persona, siente empatía; y sin embargo, cuando lo llevas a una cabalgata de los Reyes Magos de Oriente, lloran. Se asustan ante todo ese ruido, tanta gente. No entiende lo que pasa. Somos nosotros, los adultos (y eso que apenas llego a los 21), los que les ‘enseñamos’ que no deben temer las cabalgatas y que no se acerquen a personas desconocidas.

    Cuando no sé qué quiero, o qué debo hacer, muchas veces lo simplifico a lo que haría un niño. Cuando voy al banco me siento igual que esta niña, la verdad es que todavía no he salido contenta nunca del banco. No me convence que me den un papelito a cambio de mis ahorros, que tanto cuesta conseguirlos.

    No entiendo mucho de marketing, pero desde luego, estoy totalmente de acuerdo con los puntos clave de la estrategia que has escrito, creo que es la clave para el éxito de una empresa. Y la efectividad.

    Por último, darte la enhorabuena por el blog, porque es realmente bueno y lo mejor es que consigues que la gente que lo lee reflexione. Mis felicitaciones y a ver si hay suerte con el tema del trabajo.

    Saludos!

    • Hola Carmen.

      En primer lugar agradecerte tus buenos deseos hacia mi futuro laboral. Me encanta también que estés disfrutando de este blog.

      Hace poco vi un documental en el que demostraban que el ser humano es bueno por naturaleza y que las maldades las iba aprendiendo a través de su pertenencia a una sociedad. Con el tema del valor que les damos a las cosas es prácticamente igual.

      Piensa, por ejemplo, en esas botellas de champán que valen 1200 euros. Hay gente dispuesto a pagarlo, pero en definitiva, objetivamente, por muy bueno que pueda estar, se paga un sobreprecio enorme. ¿Por qué se paga? Por el caché social que otorga, nada más que por eso.

      Ahora piensa en los primeros tiempos de la civilización, cuando sólo formábamos parte de tribus o clanes familiares, cuando no existía la moneda y se recurría al trueque. ¿Te imaginas que alguna de las partes de un acuerdo de intercambio pagase un sobreprecio? Ni de broma, sólo hacían tratos justos.

      Con la niña del artículo pasa lo mismo. Aún no está contaminada por la percepción de precio que los adultos hemos aprendido de la sociedad. Y los que nos dedicamos al marketing debemos hilar muy fino en el equilibrio entre el precio de las cosas y el valor que nuestros consumidores dan a esas cosas.

      Un saludo. Espero que sigas disfrutando.

dime lo que opinas, que se agradece